El origen del Qigong en la tradición China, se remonta a más de 2300 años de antigüedad, posiblemente derivado de las ancestrales danzas y rituales chamánicos.
Su comienzo como terapia coincide con el nacimiento de la Medicina Tradicional China, formando parte de sus técnicas terapéuticas como la acupuntura, el masaje Tuina y la fitoterapia.
El Qigong, cuya traducción aproximada es” trabajar la energía”, utiliza ejercicios que pueden ser estáticos o dinámicos acompañados de concentración mental, técnicas de respiración y meditación para prevenir y curar las enfermedades.
El concepto del Qi ha sido una creencia extendida en la mayoría de las culturas orientales a lo largo de miles de años.
La Medicina Tradicional China lo describe como la energía vital de la persona que circula por todo el organismo a través de los canales energéticos denominados Meridianos y que conectan con los órganos internos. Su base de tratamiento es favorecer y hacer circular con fluidez el Qi por todo el cuerpo.
El Qigong facilita la apertura de los Meridianos, manteniéndolos fuertes y flexibles, promueve el equilibrio del Qi, estimula su producción y le ayuda a circular.
El Qigong ha seguido integrado en diversas escuelas filosóficas como la taoísta, la budista y la confucionista y también en los sistemas marciales y médicos.
Entre los sistemas de ejercicios dinámicos más conocidos se encuentran: